PROGRESISMO Y CONSERVADORISMO EN OCCIDENTE
"Un mundo que condena la tradición, exalta la igualdad y recibe alborozado las innovaciones; un mundo que ha hecho presa en Rousseau y se lo ha engullido totalmente, y que reclama profetas aún más radicales; un mundo ennegrecido por el humo del industrialismo, regido por las masas, centralizado por el gobierno; un mundo mutilado por la guerra, que tiembla entre el co-oso del Este y el del Oeste, y que mira por sobre una destrozada barricada hacia el abismo de la disolución: este mundo, nuestro mundo, es la sociedad que Burke pronosticó, con toda la ardiente energía de su retórica, en 1790.
En conjunto los pensadores radicales han triunfado. Durante siglo y medio los conservadores han ido cediendo campo de un modo que, excepto por acciones de reta-guardia accidentalmente victoriosas, ha de ser considerado como una derrota.
Las causas de su derrota no son, sin embargo, del todo claras. Es posible hallar dos explicaciones generales. Constituye la primera la "difícil" situación en que se halla el mundo moderno: las ideas conservadoras, aunque sólidas, no pueden resistir las inmoderadas fuerzas del industrialismo, la centralización, la secularización y del impulso igualitarista. La segunda es que los pensadores conservadores han carecido de la suficiente perspicacia para descubrir los enigmas de los tiempos modernos. Y ambas explicaciones tienen fundamento." (RUSSELL KIRK)
A pesar de la mirada pesimista de Russell Kirk cuando observaba el mundo de la segunda mitad del siglo XX, hoy asistimos a un renacer de las ideas conservadoras, muchas de las cuales anticipó el mismo Kirk. Transcribimos algunas:
"1. La creencia de que un designio divino rige la sociedad y la conciencia humana, forjando una eterna cadena de derechos y deberes que liga a grandes y humildes, a vivos y muertos. Los problemas políticos son, en el fondo, problemas religiosos y morales...
2. Cierta inclinación hacia la proliferante variedad y misterio de la vida tradicional, frente a los limitativos designios de uniformidad, igualitarismo y utilitarismo de la mayor parte de los sistemas radicales...
3. La convicción de que la sociedad civilizada requiere órdenes y clases...
4. La creencia de que propiedad y libertad están inseparables conectadas y de que la nivelación económica no implica progreso económico. Sepárese la propiedad de la posesión privada y desaparecerá la libertad...
5. Fe en las normas consuetudinarias...
6. El reconocimiento de que cambio y reforma no son cosas idénticas y de que las innovaciones son con mucha frecuencia devoradores incendios más que muestra de progreso. La sociedad debe cambiar, pero su conservación exige cambios lentos -como la perpetua vación del cuerpo humano-." (RUSSELL KIRK, "La mentalidad conservadora en Inglaterra y Estados Unidos")
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