EDMUND BURKE, LA PRIMERA REACCIÓN A LA REVOLUCIÓN FRANCESA
Edmund nació el 12 de enero de 1729 en Dublín. Hijo de padre anglicano y de madre católica, fue educado en la religión de su padre. Quizás fue bautizado en la cercana iglesia medieval de San Michan. Ya adolescente, estudió, a partir de 1743, en el famoso Trinity College de Dublín. Se graduó en 1748 y dos años después se dirigió a Londres para cursar leyes, como eran los deseos de su padre. Sin embargo, el joven Edmund se sentía más inclinado hacia las letras que hacia el Derecho.
En 1756 escribió A Philosophical Enquiry into the Origin of our Ideas of the Sublime and Beautiful (Indagación filosófica sobre el origen de nuestras ideas acerca de lo sublime y de lo bello). Al año siguiente hizo imprimir las primeras partes de Abridgement of the History of England, y en 1759 inició la publicación del Annual Register. Mientras tanto Edmund “conoció a un médico de Bath, el doctor Nugent, y a su hija Jane...‘Es hermosa’, decía Edmund, ‘pero su belleza no nace de sus facciones, ni de su cuerpo; por supuesto que tiene tal belleza y en alto grado; pero aquel que la ve nunca se fija en ella, ni la hace objeto exclusivo de sus alabanzas. Es toda la dulzura de su carácter, la benevolencia, la inocencia y la sensibilidad que un rostro puede expresar, la que forma su belleza.’
Se casaron en marzo de 1757, y Jane se convirtió en su amorosa y serena esposa. Tras el matrimonio, el nombre de Burke jamás se vio mezclado con el de otra mujer.”
En pocos años Edmund se convertiría en un hombre público. Nombrado en 1765 secretario privado de Rockingham, primer lord del Tesoro, ingresó en 1766 en el Parlamento. Fue miembro del Partido Whig, que puede ser considerado como el Partido Liberal de aquellos tiempos (siglo XVIII) frente a los Tories que eran el Partido Conservador o el de la Corona. Los Whigs representaban al Parlamento y sus prerrogativas. Sin embargo, lo que defendía dicho partido puede entenderse, en realidad, desde dos puntos de vista. Algunos autores lo han considerado como el partido de la “oligarquía financiera y protestante” de la City londinense en conflicto con los poderes tradicionales representados por la Corona. Pero, también es cierto que el Partido Whig puede considerarse, y probablemente así lo entendió Edmund Burke desde que ingresó al mismo, como el Partido de las viejas libertades de la sociedad feudal inglesa frente al centralismo y el absolutismo que la Corona intentó imponer en distintos momentos. Así, el partido Whig sería el defensor de las libertades de las familias, las aldeas, las regiones, los gremios, las parroquias, y de todos aquellos sectores de la sociedad que representan el mundo tradicional. Comprendiendo esto se puede entender la prédica posterior de Burke contra el despotismo tiránico desencadenado por la Revolución Francesa.
Desde el Parlamento participó en debates referentes a los temas del momento. Sobre las cuestiones coloniales norteamericanas tomó partido por los reclamos de los colonos frente a las arbitrariedades del centralismo londinense. También cuestionó las políticas del Imperio en la India y defendió a sus compatriotas irlandeses. Como puede observarse Burke ya era entonces un ferviente defensor de las libertades concretas frente a las arbitrariedades del poder.
En 1773 fue a París, donde conoció a la Delfina, María Antonieta de Austria y, en la tertulia de Julie de Lespinasse, a los enciclopedistas. Este viaje acentuó sus ideas conservadoras, que se decantaron por el consuetudinarismo.
Cuando estalló la Revolución Francesa tomó una actitud crítica iniciando un debate contra aquellos compatriotas suyos que veían en la Revolución un canto a la Libertad. En febrero de 1790 se publicaron sus Reflexiones sobre la Revolución francesa. En esta obra critica el escaso respeto por la tradición que se expresaba en los nuevos fundamentos legales emanados de la Revolución francesa, considerando que las ideas implementadas por los revolucionarios no representaban más que abstracciones utópicas. Podemos considerar a esta obra como el primer gran tratado en favor de los grandes principios sobre los que estaba asentada la sociedad tradicional.
Burke murió en Beaconsfield -condado de Buckinghamshire-, a pocos kilómetros de Londres, el 9 de julio de 1797.
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