EL CONSERVADORISMO ESPAÑOL

Desde los moderados decimonónicos el conservadurismo constitucional español se ha asentado sobre unos principios elementales, con continuidad en el tiempo.

Estos principios son los siguientes:

1. La tesis de la constitución histórica:

Admirablemente formulada por Jovellanos y enfatizada en particular por Cánovas. Los conservadores entienden las instituciones españolas como producto de la evolución histórica y no como fruto de un diseño ex novo.

2. Una concepción histórica pero no identitaria de la nación:

La nación no se funda en un pacto ni en un plebiscito, pero los conservadores no contraponen instituciones y pueblo.

3. La constitución mixta como la forma óptima de gobierno:

Esta idea común a todo el conservadurismo occidental se identifica en España con la cosoberanía de las Cortes con el rey, recogida con matices en todas las constituciones conservadoras.

4. El Estado unitario:

Para los conservadores, el Estado español es unitario: no es fruto del pacto entre unidades inferiores autónomas. Pero esto no implica la centralización administrativa ni la uniformidad jurídica.

5. La desconfianza hacia la democracia pura:

El conservadurismo en todo Occidente siempre recela de las masas y prefiere formas institucionales en las que el peso de estas sea contrapesado. Desde Donoso hasta Ortega, así ha sido también en España.

6. La preferencia por constituciones flexibles e interpretaciones amplias de los derechos individuales: 

La constitución para el conservador es sobre todo el reparto institucional del poder, no una guía ideológica para la transformación de la sociedad.

7. Un reconocimiento de la religión católica como pilar de nuestra sociedad y legado irrenunciable de nuestra historia:

Los conservadores españoles pueden no ser católicos en su vida privada, pero todos han reconocido siempre en la Iglesia un elemento esencial de lo español.

8. Una posición flexible en temas económicos:

El conservador defiende sin ambages la propiedad privada, pero no la anarquía de mercado. Según el contexto, puede apoyar políticas más liberales o más intervencionistas, siempre con la cohesión social como meta.

9. Un apego a las formas institucionales y un rechazo de toda conducta subversiva:

La autoridad y el orden social son los valores conservadores fundamentales. En ocasiones esto exige apartarse de la letra de la ley, pero siempre con miras a su restablecimiento efectivo.

10. Nota final: La mayoría de estos principios son comunes a todo el conservadurismo occidental. Lo que se aprende leyendo a Cánovas o Balmes no es muy distinto de lo que se aprende leyendo a Burke o Guizot. Salvando peculiaridades propias, las raíces son comunes.

Extraído de https://x.com/ConservaEspanol?t=C8RslG_RkUF0-o-0W2pJcg&s=09

EN LA IMAGEN: el gran representante del conservadorismo español Antonio Cánovas del Castillo

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