ORDEN Y TRADICIÓN
Desde siempre los grandes filósofos procuraron explicar el fundamento de la vida social del hombre. Su preocupación se orientaba a explicar el porqué de la autoridad y de la estratificación social. Tanto los griegos y los romanos en la antigüedad, como los teólogos cristianos en la Edad Media, consideraron que el hombre vive en comunidad para crear el ámbito apropiado para el desarrollo y perfeccionamiento de la Naturaleza Humana. La vida social hace posible la presencia de ciertos bienes que favorecen el desarrollo de la virtud. La paz, la ciencia, el Orden, los buenos ejemplos, la Cultura, el Arte, son bienes que se vuelven “comunes”, sobre los que se fundamenta el Bien Común. Además, la vida social hace posible no solo la satisfacción de las necesidades espirituales sino también las materiales. La comunidad era vista, por tanto, como algo natural a la condición humana. Suponía, por otra parte, la existencia de una Autoridad normativa. La Comunidad –la Polis- requiere pues de una Potestad. Como el autor de la Naturaleza es Dios, toda autoridad era vista como un reflejo de la Divina. Por otra parte, la comunidad necesita de una organización en la que los distintos estratos sociales cumplan roles fundamentales: Defensa, cultura, refinamiento, sabiduría, producción.
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