JOHN HENRY NEWMAN: LA BÚSQUEDA DE LA LUZ
John Henry Newman (1801–1890) nació en Londres y se formó en la Universidad de Oxford, donde fue ordenado ministro anglicano y se destacó como brillante predicador y académico. A los quince años tuvo lo que él llamó su primera conversión. Fue una experiencia repentina y profunda de la presencia viva de Dios que lo alejó para siempre de las corrientes del liberalismo religioso fundadas en un relativismo radical en materia dogmática. A partir de esta vivencia Newman tuvo una certeza firmísima. Esta convicción fue tan fundamental que la consideró más cierta que tener manos o pies. Escribió varios años después:
“Existen dos mundos, ‘el visible y el invisible”, cómo habla el Credo, el mundo que vemos y el mundo que no vemos; y el mundo que no vemos existe tan realmente como el que vemos. Existe realmente aunque no lo veamos… El mundo de los espíritus, aunque invisible, está sin embargo presente; presente, ni futuro ni distante… Está aquí y ahora… ‘No ponemos los ojos -dice San Pablo- en las cosas visibles sino en las invisibles, pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas’...”
Durante la década de 1830 fue uno de los líderes del Movimiento de Oxford, que buscaba recuperar las raíces católicas del anglicanismo frente al racionalismo y al liberalismo religioso de la época. En este período escribió numerosos Tracts y desarrolló una profunda reflexión histórica y teológica sobre la Iglesia.
El estudio de los Padres de la Iglesia lo llevó a una crisis interior que culminó en su conversión al catolicismo en 1845, un acontecimiento decisivo tanto en su vida personal como en la historia religiosa inglesa. Poco después fue ordenado sacerdote católico y se unió al Oratorio de san Felipe Neri, fundando luego el Oratorio de Birmingham.
Como teólogo católico, Newman realizó aportes fundamentales, especialmente con su teoría del desarrollo de la doctrina cristiana, según la cual la verdad revelada permanece idéntica, pero se comprende progresivamente a lo largo de la historia. Entre sus obras más importantes se destacan Ensayo sobre el desarrollo de la doctrina cristiana, Apología pro vita sua y Gramática del asentimiento.
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