JOSEPH RATZINGER Y ALEXIS DE TOCQUEVILLE
Joseph Ratzinger (el Papa Benedicto XVI) encontró en Alexis de Tocqueville una clave esencial para advertir sobre los peligros de la democracia moderna. Ambos coincidieron en que la libertad y las instituciones democráticas necesitan estar respaldadas por convicciones morales compartidas para no derivar en una tiranía.
Los fundamentos prepolíticos: Para ambos, las sociedades libres necesitan raíces trascendentes. Ratzinger argumentaba que separarse de las grandes fuerzas morales y religiosas conduce al "suicidio de una cultura", haciéndose eco de la advertencia de Tocqueville sobre la religión como salvaguarda de la libertad.
El peligro del relativismo: Mientras Tocqueville temía la "tiranía de la mayoría", Ratzinger identificó el relativismo moderno como una amenaza a la verdad y a la conciencia moral. Ambos defendieron que una sociedad sin una brújula de valores compartidos pierde su autogobierno.
Las costumbres por encima de las instituciones: Ratzinger citaba constantemente a Tocqueville para afirmar que la democracia depende más de los valores éticos (las costumbres) que de las leyes. Sin fundamentos morales, las instituciones se vuelven inútiles y el Estado se ve obligado a usar la coerción.
"El Estado que quiere proveerlo todo, que absorbe todo en sí mismo, se convierte en una burocracia que no puede asegurar lo más esencial que cualquier ser humano necesita: una entrañable atención personal. Lo que hace falta no es un Estado que regule y domine todo, sino que generosamente reconozca y apoye, de acuerdo con el principio de la subsidiaridad, las iniciativas que surgen de las diversas fuerzas sociales y que unen la espontaneidad y el acercamiento hacia quienes necesitan ayuda." (Deus Caritas Est N° 28)
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